La disponibilidad de alimentos depende de una red compleja de factores que van más allá de la producción agrícola. El precio varía según la región geográfica y las condiciones del mercado, mientras que los costos de transporte, procesamiento y distribución influyen directamente en lo que finalmente llega al consumidor.
Un aumento en el precio de la canasta básica se traduce, de forma medible, en mayor inseguridad alimentaria tanto en adultos como en niños.
México produce alrededor de 300 millones de toneladas de alimentos al año, una cifra que respalda la seguridad alimentaria del país, aunque la disponibilidad real exige también accesibilidad económica y logística eficiente.
Empresas como Abadi Distribución de Alimentos, fortalecen las cadenas de comercialización en zonas de difícil acceso y ayudan a cerrar la brecha entre la producción nacional y la alimentación de quienes más lo necesitan.